PARA CONFIAR DE MANERA INTELIGENTE, necesitamos reajustar nuestra mentalidad y nuestros hábitos conductuales, siguiendo siete reglas básicas.
» Regla 1: Conózcase a sí mismo. Si tiende a confiar en las personas equivocadas, usted debe trabajar en cómo interpretar las señales que recibe. Si es bueno para reconocer las señales pero le es difícil forjar relaciones de confianza, entonces tendrá que expandir su repef1orio de conductas que construyen la confianza.
» Regla 2: Comience de a poco. La confianza moderada empieza con actos pequeños que fomentan la reciprocidad. Un buen ejemplo de esta dinámica se puede ver en lo que hizo Hewlett-Packard a principios de los años 80. La administración permitió que los ingenieros se llevaran equipos a sus casas cada vez que lo necesitaran, sin tener que pasar por una serie de papeleos. Eso envió una fuerte señal de que la empresa confiaba en los empleados; sin embargo, involucraba un riesgo relativamente bajo, ya que la norma se mantendría mientras los empleados no abusaran de la confianza.
» Regla 3: Escriba una cláusula de salida. Con un plan claramente articulado para salirse. las personas pueden confiar de manera más cabal y con mayor compromiso. En Hollllvwood, los guionistas registran sus ideas en el Stndicato de Guionistas, un simple acto que los protege contra el riesgo de que otros reclamen sus ideas como propias.
» Regla 4: Envíe señales fuertes. La mayoría de nosotros creemos erróneamente
que nuestra integridad es obvia para los demás.
En realidad necesitamos mostrarla más claramente. Del mismo modo, necesitamos responder con fuerza cuando se ha abusado de nuestra confianza. Enviar señales débiles de nuestra disposición a confiar o a castigar un abuso de confianza, nos
hace más vulnerables a la explotación.
» Regla 5: Reconozca el dilema de la otra persona. Debido a que nos preocupamos tanto de protegernos a nosotros mismos, a menudo nos olvidamos de que las personas con quienes estamos tratando enfrentan sus propios dilemas y necesitan seguridad en relación a si deberían confiar en nosotros (y cuánto). Las personas que son buenas para construir relaciones son proactivas al reducir la ansiedad y disipar las preocupaciones de los demás.
» Regla 6: Fíjese tanto en los roles como en las personas. El rolo cargo de una persona puede brindar una garantía de su experticia y motivación. Pero tenga cuidado, la mayoría del sector productivo de la economía de Estados Unidos confió en personas de Wall Street durante mucho tiempo porque el sistema financiero parecía
estar produciendo resultados confiables que eran la envidia del mundo.
» Regla 7: Permanezca atento y cuestione siempre. Muchas personas cuya confianza ha sido traicionada realizaron un due diligence inicial. El problema es que no mantienen actualizado ese due diligence, porque les resulta psicológicamente
incómodo ser vigilante y ambivalente en relación a las personas en quienes confían.
Este es un artículo de Roderick M. Kramer, y que me pareció muy interesante para compartirlo; ya que complementa y ayuda a llevar a la práctica, algunas de las ideas vistas durante el curso de "Dirección y Gerencia".
Enjoy!
Comunicación efectiva (parte 2)
Cuando estemos conduciendo una presentación en público, debemos considerar que tenemos cuatro tipos de personas que forman parte de la audiencia. Esto nos dice, que la audiencia está formada por algunas personas que prefieren la “Teoría”, y éstos optarían por analizar y/o visualizar los temas desde un punto de vista conceptual, de más alto nivel de abstracción. Por otra parte, ciertas personas prefieren analizar los temas viéndolos desde un enfoque más “Práctico”, tratando de ver cómo los afecta a ellos en sus actividades diarias. Como punto medio entre los 2 tipos mencionados anteriormente, tenemos personas más “Reflexivas”, que se sienten más cómodas formulando teorías luego que analizan el enfoque práctico de cierta situación; mientras que otros se sienten más a gusto, tratando de visualizar la “Aplicación” de una teoría a cierta situación real, donde generalmente intentan ejemplificar siempre toda formulación teórica.
Basándonos en lo anterior, siempre que estemos en una presentación en público, debemos tener en cuenta esto. Por lo que si queremos llegar a toda la audiencia, y hacer que la misma sea más efectiva, siempre que sea posible, nuestra presentación debería reflexionar sobre ciertos temas prácticos, para luego poder realizar la formulación de teorías. Luego de esto, la misma debería tener ejemplos sobre su aplicación en la vida real; y de ser posible debería culminar con ciertos ejercicios prácticos para que sean ejecutados por la misma audiencia. De esta forma, estaría en condiciones de llegar, estimular y entusiasmar más a la audiencia con mi presentación.
IMAGEN.
Nota: El sentido en el que giran las flechas según la imagen anterior, no tiene por qué ser necesariamente el presentado. Asimismo, el orden en como se desarrolla la presentación ejemplificada en el párrafo anterior, no tiene por qué ser necesariamente como se presenta. Considere por ejemplo, que perfectamente una presentación puede iniciarse con un ejercicio práctico que sea resuelto por la audiencia, viendo luego su aplicación en la vida real, realizando la formulación de teorías, y luego reflexionando sobre la misma. Lo importante, es que siempre toda presentación tenga estos cuatro componentes para cautivar a toda la audiencia.
A continuación, describo algunos Tips o consejos, para superar algunos problemas comunes que se da en las personas, cuando realizan su presentación en público:
** Gestión del silencio: Es sabido que para no aburrir a la audiencia, debemos hacer que la misma sea partícipe en nuestra presentación. Con esto, quiero decir que debemos dar lugar a que la misma intervenga, y que la presentación no sea un discurso uni-direccional, lo que muchas veces pasa y hace que la misma sea por demás aburrida, monótona y agotadora.
Para que lo anterior suceda de forma efectiva, y lograr que la audiencia participe de nuestra presentación, debemos realizar preguntas a la misma. Un error muy común cometido por el orador, es hacer una pregunta y enseguida responderse a sí mismo, sin darle tiempo a la audiencia para que piense y dé una respuesta a la interrogante planteada. De la misma forma, si hay contestación de la audiencia, pero la respuesta es incorrecta, muchas veces el orador ignora esa respuesta en lugar de contestarle o dar alguna pista sobre la respuesta correcta.
Si alguna de las situaciones anteriores ocurre, el orador seguramente logrará un efecto negativo sobre la audiencia, ya que estará dando un mensaje contradictorio que confundirá a la misma. En ambas situaciones, el mensaje subliminal que se transmite es el de “no participen”, debido a que la respuesta será brindada por el orador o su respuesta será ignorada.
Por lo que para lograr el efecto que realmente queremos y evitar que ocurra lo mencionado en le párrafo anterior, debemos realizar lo que se llama “Gestión del Silencio”. Esto no es otra cosa, que esperar a que alguien de la audiencia responda cuando hacemos una pregunta, dándole el tiempo necesario para que la piensen y den su respuesta, sin contestarla uno mismo. Una técnica que puede ser usada por el orador para no contestarla, es contar hasta 10 en silencio, luego de formulada la pregunta. La presión que siente la audiencia durante ese silencio, es realmente intensa y suficiente como para que alguien de una respuesta, y esto pasa en un 95% de las veces. Si lo anterior no ocurre, antes de esos 10 segundos, deberíamos reformular la pregunta planteada, para que el público pueda entenderla mejor, ya que este pudo haber sido el problema, pero nunca la debemos responder uno mismo.
En el mismo sentido, si recibimos una respuesta incorrecta por parte de alguna persona de la audiencia, lo que no debemos hacer es ignorar esa contestación, y pasar a escuchar otras respuestas. Si este es el caso, el consejo es decirle directamente que la contestación no es muy acertada, y darle alguna otra pista para que su razonamiento llegue a la respuesta correcta.
Lo más importante aquí, es saber que el silencio es una gran presión para la audiencia, y siempre que se plantee una pregunta, si esperamos el tiempo suficiente, siempre va a haber alguien que la responda. Tal vez esa respuesta no sea la correcta, pero servirá de todos modos para reformular la pregunta o dar pistas sobre su respuesta, logrando de esta forma una mejor comunicación y mayor atención del público.
** Uso de muletillas: Muchas veces cuando hablamos en público, los nervios y/o el temor a hacer el ridículo hacen que la comunicación no tenga la fluidez que deseáramos. Esto generalmente ocurre cuando el orador hace un uso abusivo de distintas muletillas mientras realiza su discurso, como ser el de repetir en su discurso infinidad de veces las palabras “Esteee..”, “Eeeh..”, “Digo…”, etc. U otras muletillas como ser ciertos gestos con las manos, cara, etc.
Para superar este tipo de trastornos como oradores, existe una técnica sugerida por psicólogos, PNL, etc. Que se basa en el supuesto de que el orador es consciente sobre su problema pero no lo puede evitar mientras realiza su oratoria. El mismo se da cuenta cuando menciona estas palabras o realiza ciertos gestos, justo después de que los hace.
De esta forma se sugiere que el orador en su mente, asocie este gesto o palabra que repite infinidad de veces a una imagen, por ejemplo un cartel de “Pare” o de “Ceda el paso”, como los que ve mientras conduce. En tal sentido, mientras habla en público, luego de que use cada vez su muletilla, haciendo un gesto o repitiendo su palabra, se imaginará el cartel asociado a la misma.
Con el tiempo, y como nuestro cerebro es más rápido que nuestra voz, el orador podrá imaginarse el cartel de “Pare” en su mente, justo antes de mencionar la palabra o realizar el gesto utilizado como muletilla. Esto hará que el mismo evite repetir esa palabra o hacer ese gesto incómodo, que distraen la atención del público y le quitan atracción a nuestra presentación.
A llevarlo a la práctica… es cierto y funciona!
Así que te ayudará a superarte.
Basándonos en lo anterior, siempre que estemos en una presentación en público, debemos tener en cuenta esto. Por lo que si queremos llegar a toda la audiencia, y hacer que la misma sea más efectiva, siempre que sea posible, nuestra presentación debería reflexionar sobre ciertos temas prácticos, para luego poder realizar la formulación de teorías. Luego de esto, la misma debería tener ejemplos sobre su aplicación en la vida real; y de ser posible debería culminar con ciertos ejercicios prácticos para que sean ejecutados por la misma audiencia. De esta forma, estaría en condiciones de llegar, estimular y entusiasmar más a la audiencia con mi presentación.
IMAGEN.
Nota: El sentido en el que giran las flechas según la imagen anterior, no tiene por qué ser necesariamente el presentado. Asimismo, el orden en como se desarrolla la presentación ejemplificada en el párrafo anterior, no tiene por qué ser necesariamente como se presenta. Considere por ejemplo, que perfectamente una presentación puede iniciarse con un ejercicio práctico que sea resuelto por la audiencia, viendo luego su aplicación en la vida real, realizando la formulación de teorías, y luego reflexionando sobre la misma. Lo importante, es que siempre toda presentación tenga estos cuatro componentes para cautivar a toda la audiencia.
A continuación, describo algunos Tips o consejos, para superar algunos problemas comunes que se da en las personas, cuando realizan su presentación en público:
** Gestión del silencio: Es sabido que para no aburrir a la audiencia, debemos hacer que la misma sea partícipe en nuestra presentación. Con esto, quiero decir que debemos dar lugar a que la misma intervenga, y que la presentación no sea un discurso uni-direccional, lo que muchas veces pasa y hace que la misma sea por demás aburrida, monótona y agotadora.
Para que lo anterior suceda de forma efectiva, y lograr que la audiencia participe de nuestra presentación, debemos realizar preguntas a la misma. Un error muy común cometido por el orador, es hacer una pregunta y enseguida responderse a sí mismo, sin darle tiempo a la audiencia para que piense y dé una respuesta a la interrogante planteada. De la misma forma, si hay contestación de la audiencia, pero la respuesta es incorrecta, muchas veces el orador ignora esa respuesta en lugar de contestarle o dar alguna pista sobre la respuesta correcta.
Si alguna de las situaciones anteriores ocurre, el orador seguramente logrará un efecto negativo sobre la audiencia, ya que estará dando un mensaje contradictorio que confundirá a la misma. En ambas situaciones, el mensaje subliminal que se transmite es el de “no participen”, debido a que la respuesta será brindada por el orador o su respuesta será ignorada.
Por lo que para lograr el efecto que realmente queremos y evitar que ocurra lo mencionado en le párrafo anterior, debemos realizar lo que se llama “Gestión del Silencio”. Esto no es otra cosa, que esperar a que alguien de la audiencia responda cuando hacemos una pregunta, dándole el tiempo necesario para que la piensen y den su respuesta, sin contestarla uno mismo. Una técnica que puede ser usada por el orador para no contestarla, es contar hasta 10 en silencio, luego de formulada la pregunta. La presión que siente la audiencia durante ese silencio, es realmente intensa y suficiente como para que alguien de una respuesta, y esto pasa en un 95% de las veces. Si lo anterior no ocurre, antes de esos 10 segundos, deberíamos reformular la pregunta planteada, para que el público pueda entenderla mejor, ya que este pudo haber sido el problema, pero nunca la debemos responder uno mismo.
En el mismo sentido, si recibimos una respuesta incorrecta por parte de alguna persona de la audiencia, lo que no debemos hacer es ignorar esa contestación, y pasar a escuchar otras respuestas. Si este es el caso, el consejo es decirle directamente que la contestación no es muy acertada, y darle alguna otra pista para que su razonamiento llegue a la respuesta correcta.
Lo más importante aquí, es saber que el silencio es una gran presión para la audiencia, y siempre que se plantee una pregunta, si esperamos el tiempo suficiente, siempre va a haber alguien que la responda. Tal vez esa respuesta no sea la correcta, pero servirá de todos modos para reformular la pregunta o dar pistas sobre su respuesta, logrando de esta forma una mejor comunicación y mayor atención del público.
** Uso de muletillas: Muchas veces cuando hablamos en público, los nervios y/o el temor a hacer el ridículo hacen que la comunicación no tenga la fluidez que deseáramos. Esto generalmente ocurre cuando el orador hace un uso abusivo de distintas muletillas mientras realiza su discurso, como ser el de repetir en su discurso infinidad de veces las palabras “Esteee..”, “Eeeh..”, “Digo…”, etc. U otras muletillas como ser ciertos gestos con las manos, cara, etc.
Para superar este tipo de trastornos como oradores, existe una técnica sugerida por psicólogos, PNL, etc. Que se basa en el supuesto de que el orador es consciente sobre su problema pero no lo puede evitar mientras realiza su oratoria. El mismo se da cuenta cuando menciona estas palabras o realiza ciertos gestos, justo después de que los hace.
De esta forma se sugiere que el orador en su mente, asocie este gesto o palabra que repite infinidad de veces a una imagen, por ejemplo un cartel de “Pare” o de “Ceda el paso”, como los que ve mientras conduce. En tal sentido, mientras habla en público, luego de que use cada vez su muletilla, haciendo un gesto o repitiendo su palabra, se imaginará el cartel asociado a la misma.
Con el tiempo, y como nuestro cerebro es más rápido que nuestra voz, el orador podrá imaginarse el cartel de “Pare” en su mente, justo antes de mencionar la palabra o realizar el gesto utilizado como muletilla. Esto hará que el mismo evite repetir esa palabra o hacer ese gesto incómodo, que distraen la atención del público y le quitan atracción a nuestra presentación.
A llevarlo a la práctica… es cierto y funciona!
Así que te ayudará a superarte.
Comunicación efectiva
No hay nada mejor que afrontarse a un problema o situación adversa como para aprender a superarla. Todavía recuerdo aquella primera vez, en la que tuve que realizar una presentación en público, sobre un tema que no dominaba al 100%, frente a un auditorio de unas 30 o 40 personas...
Recuerdo el sudor frío que sentía en mi espalda, mis manos casi temblando, y mi voz saliendo más apretada que nunca. Recuerdo que fue como un vomito de palabras durante una hora sin parar, en la que creo que no pude mirar a la cara de las personas que formaban parte de la audiencia.
Nunca supe realmente la percepción que tuvieron estas personas sobre esa presentación en particular, pero creo imaginarme los comentarios luego de la misma. La razón o culpa de todo ese desastre, la podemos atribuir a los nervios y el temor que imponía la situación. El temor a hacer el ridículo frente a todas estas personas, y a lo desconocido.
Para superar todos esos temores que pueden llegar a producir situaciones como ésta, no hay nada mejor que afrontarse a las mismas, y aprender de ellas, como en mi caso en particular. Seguramente la primera sea un tanto desastrosa, la segunda seguramente no tanto, la tercera ya no te sentirás incómodo, y de ahí en adelante ya serás casi un experto. Y esto es la realidad… Ya que difícilmente puedas mejorar tu comunicación estando en la zona de comodidad (ver imagen siguiente), pero si lo lograrás cuando dejas esta zona, y pasas a estar en la zona de riesgo o zona de pánico (tal como fue mi caso), y esto es así no solo en lo que refiere a aspectos de comunicación o presentaciones. En general en distintos ámbitos, ya sean éstos académicos o profesionales, probablemente aprenderás más y más rápido cuando estés en estas zonas, que cuando estés en la zona de comodidad, donde generalmente lo que hacemos es mantener la situación actual en piloto automático.

Probablemente puedas leer muchos artículos en Internet o libros, sobre cómo hacer presentaciones y lograr una comunicación efectiva, pero éstos seguramente, solo te darán una tercera parte de lo que debes tener en cuenta para ser un experto. Éstos, principalmente harán foco en las habilidades y/o consejos sobre lo qué hacer, y qué no hacer en una presentación en público, que sería el Cómo hacerlo, pero probablemente no van a profundizar en los otros 2 aspectos fundamentales que son: “La Información” o tema sobre el cuál vas a presentar, sobre el cual deberías tener absoluto dominio, debe ser interesante para la audiencia, etc. Y el componente más importante de los 3, que es “El Comportamiento”, que es parte del Ser de cada uno, y de lo que ya transmitimos sólo con estar parados frente al público, con el tono de la voz, con los gestos, etc.
Basándonos en lo expuesto durante el párrafo anterior, y teniendo como objetivo mejorar la forma en cómo nos comunicamos en público, el proceso natural que debe darse, se muestra en la siguiente figura. Donde el mismo se define, como un proceso iterativo sobre los tres pilares fundamentales: Información (el saber), Habilidades (el cómo) y Comportamiento (el Ser de la persona). Lo que nos indica que con cada presentación que hagamos, si podemos mirarle al rostro a las personas que forman parte de nuestra audiencia, podremos saber medianamente su percepción sobre cómo va la misma. Esto nos permitirá diagnosticar nuestros propios puntos débiles, y tomar acciones para mejorarlos. El sentido en cual se da la iteración, que en la figura lo indica la flecha, no tiene por qué ser el mismo que está en la figura, ya que iremos mejorando los distintos aspectos correspondientes a las 3 aristas del triángulo, sin importar el sentido, y sin importar cuál es el punto de partida / llegada.

Como conclusión y para que quede bien claro, quiero destacar que para poder mejorar nuestra performance en presentaciones en público, lo más importante es enfrentarse a la audiencia, y no negarse a la situación de hablar en público por temor. Y mirarle al rostro a las personas de nuestra audiencia, para poder interpretar su pensamiento y diagnosticar nuestras fallas, que luego trataremos de mejorar. Si esto ocurre, lo demás viene solo.
Enjoy!
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